No más días de la marmota

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Cuando estás sin trabajo todos los días son iguales. Te sientes atrapada en el tiempo repitiendo el mismo patrón, como Bill Murray en El día de la marmota. Pasando los lunes al sol o bajo la luz del televisor. Hoy, para romper este círculo vicioso, he programado el despertador a las siete. En vez de un desayuno dominguero he preparado un cola cao rapidito, he rellenado el bol con croquetas para gato y he salido corriendo, como si de verdad tuviera prisa. En vez de desaparecer por la boca del metro o parar un taxi he entrado en un café. Uno de esos locales amplios, muy americanos, en los que nadie te mira raro por estar sola. Básicamente, porque hay un montón de gente a solas con sus portátiles.

Entonces comienza mi jornada laboral:

Me conecto al wifi, le doy unos sorbos a mi capuchino haciéndome la interesante y consulto la bandeja de entrada. Solo hay un par de mensajes: mi madre quejándose de que no la llamo y mi amiga Marta. Cuando veo las fotos de su despedida de soltera con el acueducto al fondo siento una punzada de nostalgia. ¡Somos una cuadrilla de borrachas!

Luego vuelvo a la realidad, tecleo el nombre de un portal de empleo y hago una búsqueda desesperada. Odontopediatra (no) agente funerario (ni hablar). Promotora para campañas en supermercados (puede ser). Me inscribo en un par de ofertas y me sumerjo en aguas pantanosas: LinkedIn.

Como soy nueva toca rellenar tropecientos mil campos. Un auténtico coñazo. Mi amiga María lo resume así: “ahora para currar te piden carta de presentación, ADN, una citología reciente y las fotos de la primera comunión”.

De modo que comienzo a teclear. Le doy otro sorbo al café y dudo. En el apartado “Educación”, ¿debería confesar que dejé la carrera para servir mesas en Londres? En “Reconocimientos”, ¿vale el premio de dibujo que gané en unos grandes almacenes? Me siento acorralada… Mi vida laboral está llena de huecos y LinkedIn no deja de recordármelos.

“¿Qué hiciste del verano de 2013 al otoño de 2014?”.

“¿De verdad trabajaste como becaria en El Avanzado de Segovia? ¡¡Contesta, maldita zorra!!

Joder. Esto es un interrogatorio en toda regla. Cuando por fin termino surge otro problema. Mi foto de perfil muestra una silueta vacía. ¿De dónde saco una foto ahora? Busco en Mis Documentos pero no encuentro ninguna. Entonces reparo en el chico de la mesa de enfrente. Es guapo y lleva un rato dedicándome miraditas. ¿Y si le pido que me haga una foto con el móvil? (Sí/No/¡Venga vale, que no tienes catorce años!). Por una vez gana el sí y, justo cuando estoy a punto de contonearme con mis tacones, una chica le sorprende por detrás con dos cafés y un beso.

Me retiro con disimulo, cojo unos azucarillos y vuelvo a la mesa completamente abochornada. Me siento completamente invisible. Como un electrón capaz de estar en dos sitios y, al mismo tiempo, en ninguna parte.

¡Se acabó! ¡Esto es el colmo! ¡Estoy en guerra con los hombres, con LinkedIn y con todo el que se me ponga por delante! Tengo un plan… Abro mi correo y estudio la foto que me acaba de enviar Marta, la de la despedida de soltera. Todas llevamos tutús rosas, una camiseta en la que se lee “Zorrupias Segovia” y una diadema de plástico en la cabeza. Todas menos yo, claro. Mientras ellas sonríen mi cara refleja un aterrador “qué hago aquí, Dios mío”. Abro el Photoshop, aplico unos filtros y recorto mi cara. Ahora solo queda una foto de carnet… Aséptica. Fría. Ultra profesional. Vuelvo a iniciar sesión y la subo a mi perfil.

Ahora sí. Tiembla LinkedIn, ¡soy la perfecta candidata!

 

+English

No more groundhog days

When you are out of work, every day is the same. You feel trapped in time repeating the same pattern, just like Bill Murray in Groundhog Day. Time passes by in front of your eyes or in front of the TV screen. Today, to avoid any old routines, I’ve programmed my alarm clock for seven. Instead of a Sunday’s breakfast I’ve prepared a quick chocolate milk, I’ve filled the cat’s bowl with food and I’ve stormed out of my flat, as I was really rushing out. Instead of going to the underground station or stopping a taxi, I’ve gone into a café. One of those spacious premises, very american, where nobody freaks out because you are alone. Basically, because there are lots of people alone just with the company of their laptops.

Here’s when my working day begins:

I connect to the wifi network, I take little sips of my capuccino trying to look interesting and I check my inbox mail account. There are only a couple of new messages: my mum complains about my lack of phone calls and my friend Marta. When I look at her hen’s party photographs with the aqueduct behind us I feel a little nostalgic. We are a bunch of drunks!

Then I come back to reality again, I type the name on a jobs searching website and I do a desperate search. Pediatrics dentist (I don’t think so), undertaker (no way). Supermarket campaigns promoter (maybe). I write down my name on a couple of offers and I dive into deeper swamps: LinkedIn.

As I am a new member I have to register and fill in lots of data about myself. I’m bored to death. My friend Maria sums up this situation like this: “if you want to work nowadays they ask you for an application letter, DNA, a recent cytology and your first communion photographs”.

So I start typing. I take another sip of my coffee and I doubt for a moment. In the “Education” section, should I confess I quit my university degree to serve tables in London? In “Acknowledgements”, is the drawing prize I won in the shopping center worth anything at all? I feel trapped… My working life is full of holes and LinkedIn just doesn’t stop reminding me of all of them.

“What did you do from summer 2013 to autumn 2014?”.

“Is it true you worked as an scholar in “El Avanzado de Segovia”? Answer , you bitch!!!

Damn. This is a real police questioning. When I finally reach the end, another problem comes about. My profile photograph shows an empty silouette. Where can I get a current photograph? I search through my files but I can’t find anything. That’s when I realise there is a guy at the table in front of me. He is cute and he’s been looking at me for a little while. What if I asked him to take the picture? (Come on!/No/ Come on, do it, you’re not fourteen!). Just for once the yes side wins and, just when I’m about to strut towards him, a girl surprises him from behind with two cups of coffee and a kiss.

I instantly walk back, I take some suger cubes and go back to my table blushing away. I feel completely invisible. As an electron capable of being in two places and, at the same time, absolutely nowhere.

It’s over! I’ve just had it! I’m at war with men, with LinkedIn and with everybody who dares to stand in my way! I’ve got a plan… I open my mail inbox again and study my friend Marta’s photograph, the one from the hen party. We’re all wearing pink tutus, a t-shirt in which it can be read “Segovia’s sexy girls” and a plastic headband. All of them but me, of course. While they are all smiling, my face screams with horror a “what the hell am I doing here?”. I open photoshop, use some filters and cut out my face. I now have an ID card photograph…Plain. Cold. Super professional. I log in again and upload the photograph to my profile.

I just did it. Be careful LinkedIn, I’m the perfect applicant!

8 Comments

  1. Ana - Aubrey and me
    48 años ago

    Que gran descubrimiento tu bog! Y no me he podido sentir más identificada con tu post. Yo si tengo Linkedin, porque mi chico casi me ha obligado, pero estoy convencida que para ciertos sectores no sirve de nada, además de como han dicho por arriba, hay demasiado postureo e hinchazón de curriculum, con lo que odio yo estas mamonadas. En fin, a ver que nos depara el 2016!

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  2. Chejo
    48 años ago

    Por mi profesión trabajo mucho con LinkedIn y he de reconocer que es un “coñazo”. Hay mucho “postureo”, sobre todo con puestos profesionales rimbombantes escritos en inglés, ¿qué se han creído? en Linkedin todo el mundo es Manager de algo… en fin.

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  3. MiryamArtigas
    48 años ago

    Jajajaja me he sentido identificada con lo de Linkedin. Espero que este año venga con un trabajo bajo el brazo (pero que no te quite tiempo para contarnos tus azañas) 🙂

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    1. islaharper
      islaharper Author
      48 años ago

      Estoy en ello, Myriam. A ver si hay suerte 😉

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  4. Rocío de Catpeople
    48 años ago

    Linkedin es una pesadilla, justo estas Navidades hablaba de ello con una amiga. Llegamos a la conclusión de que era mejor ir poco a poco. Completar lo básico y luego ir con lo demás a medida que recuerdas, se te ocurren, o piensas que tal curso que hiciste hace años puede encajar en tal categoría. Y sí, es cierto que las empresas miran tu perfil; a mí me ha pasado en tres de seis ofertas. Por cierto, también tuve dudas con mi foto de perfil, y finalmente utilicé una ilustración; tú que eres ilustradora de las que molan mil deberías usar esa baza, sería una buena carta de presentación. (Yo hice dos entrevistas que se fijaron por la ilustración y una de ellas me comentó que una de las cosas por las que me habían llamado era justo por eso, porque era algo creativo y buscaban personas que pensaran diferente).

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  5. toctocvintage
    48 años ago

    Llevo rato poniéndome al día de lo que va pasando en el Segundo Ce y veo que has estado de lo más entretenida 🙂 Y bueno, respecto a LinkedIn, llevo dos años intentando hacerme un perfil, recibiendo invitaciones, y no hay manera. El tema me supera, así que todo mi apoyo. Feliz Año!

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    1. islaharper
      islaharper Author
      48 años ago

      Muchas gracias por tu visita, Sonia. Como ves, a también se me atragantó Linkedin.

      Feliz año para ti también!!

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  6. Amparo Millán
    48 años ago

    Me encanta esa idea de madrugar para ir a una cafetería cercana a trabajar, ¡me la apunto!

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