La maldición de Doña Manolita

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Lo mejor de no tener que tener que ir a trabajar es permanecer en la cama hasta bien tarde. Hacerse un ovillo con el edredón, levantarse para desayunar y volver a meterse en la cama. Luego, despertarse con la cara arrugada y preparar el segundo desayuno del día, digno de una foto de Instagram: café y pan recalentado en el horno, con doble capa de mantequilla. Son mis días de libros y pijama, de migas en la cama y enredos en el pelo, con Pacharán roncando a mi lado y la tele como única compañía. Hoy además estamos de fiesta. Es 22 de diciembre y la programación se interrumpe para retransmitir el sorteo de la Lotería.

Antes de morir a mi abuela le dio tiempo de cumplir con su tradición de todos los años: guardar un décimo para su nieta favorita. Así que rezo para que canten mi número. “¡Virgencita, que sea mi número!”, ¡San Judas Tadeo, que sea mi número!”. Desde la habitación oigo el soniquete de los niños de San Ildefonso cantando el gordo. “¡Abuelita, que sea mi número!”. Salgo de la cama agitando el sobre de Doña Manolita con Pacharán pisándome los talones. Compruebo los cinco números y ninguno coincide con el mío. ¿Qué narices está pasando? Vuelvo a comprobarlo pero esta vez al revés. Y sí, me ha tocado el Gordo pero… ¡comenzando por el último número!

Justo lo que ocurre en algunas canciones psicodélicas de los Beatles y en el “Aserejé” de las Ketchup. Cuando la pones al revés escuchas un mensaje satánico. ¡Mierda! O mi karma es de la peor calidad o las loteras de Doña Manolita pertenecen a una logia secreta con sede en Zugarramurdi.

Entonces hago un repaso mental de mi vida: estoy completamente sola en una ciudad desconocida a las puertas de la Navidad. Sin trabajo y sin amigos, desayunando como si no hubiera un mañana.

Adiós al otoño. Adiós a los días de castañas asadas y botes de mermelada. Llega el invierno y la despensa se está quedando vacía. Si quiero sobrevivir en esta ciudad necesito un trabajo YA.

 

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The curse of Doña Manolita

The best thing about being unemployed is that you can spend the whole day in bed. You can curl up in to a ball with your quilt, get up to have breakfast and go back to bed again. Afterwards, wake up with a wrinkled face and get ready for a second breakfast, perfect for an Instagram picture: coffee and re-heated bread, with a thick layer of butter. These are my days of books and pyjamas, of crumbs in the bed and tangled hair, with Pacharan snoring by my side and the TV as my only company. Moreover, today is a holiday. It’s the 22nd of December and all the TV programmes have been cancelled to broadcast the draw for the Christmas lottery.

Before dying, my grandma had enough time to fulfil her yearly tradition: saving a lottery ticket for her favourite grandaughter. So I pray for my number to be called out “Holy virgin, let it be my number!”, Saint Jude Thaddeus, let it be my number!”. I come out of bed shaking Doña Manolita’s envelope with Pacharan at my heels. I check the five numbers, none of them turn out to be mine. What the hell is going on? I check them again, but this time, backwards. And only if, the prize is mine but… starting from the last number!

Exactly as in some psychidelic songs from the Beatles or the “Asereje” from Las Ketchup. When you play them backwards you hear a Satanic message. Shit! My karma is the worst quality there is or the saleswomen at Doña Manolita belong to a secret lobby located in a village haunted by witches.

That’s the moment I make a mental review of my life: I’m completely alone in an unknown city at the threshold of Christmas. Without job and without any friends, having breakfast as it were the end of the world.

Goodbye to autumn. Goodbye to roasted chestnuts and marmalade jars. Winter is coming and my kitchen cupboards are running out of products. If I want to survive in this city I need a job RIGHT NOW.

5 Comments

  1. Rocío de Catpeople
    48 años ago

    ¡Hola Isla! Por aquí otra a la que no le ha tocado nada de nada, y eso que este año sí que había echado, pero bueno. A ver si en salud y amores empezamos a despuntar ¿no? Si no es que el karma lo tenemos estropeadito. A mí Madrid también me aturulla un poco, vivo cerca y cuando voy, es una ciudad que me encanta y odio a partes iguales.

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  2. Mandy Books
    48 años ago

    hola guapa!!! aiiis que pena! a mi no me ha tocado pero yo no juego jajaja la verdad es que no creo que te “caiga” dinero del cielo sea muy bueno xD Disfruta de tus días en la cama y no te apures seguro que en breve te saldra algun trabajo!! Felices fiestas!

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    1. islaharper
      islaharper Author
      48 años ago

      ¡Felices fiestas para ti también, Mandy!

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  3. islaharper
    islaharper Author
    48 años ago

    Ya, pero ver impreso en tu décimo el 04197 es too much!! Gracias por los ánimos. Me recuperaré 😉

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  4. MiryamArtigas
    48 años ago

    ¡Hola vecina!

    Que lástima que no haya habido suerte con ‘El Gordo’! A mi tampoco me ha tocado, aunque tiene una explicación: no he jugado. Soy rica en libros así que, ¿qué mas da? Me quedo con el polvo y mi pisito de becaria.

    Seré pobre pero feliz 🙂

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